Apoyo con la bebida

Cinco pasos para hablar con alguien por el que usted se preocupa

Hablar con un amigo o un familiar sobre lo que usted cree que es un problema con la bebida puede ser complicado. Pero merece la pena, dice Dru Jaeger, ​y probablemente se alegrará de haberlo hecho.

Cinco pasos para hablar con alguien por el que usted se preocupa
Cinco pasos para hablar con alguien por el que usted se preocupa

Querer ayudar a los demás, y especialmente a los más cercanos, forma parte de la naturaleza humana. Cuando creemos que las personas que nos preocupan están teniendo problemas con la bebida, sentimos el impulso de ayudarles, aunque puede ser complicado buscar una manera de abordar el tema.

A veces, nos parece obvio lo que nuestros seres queridos deberían hacer, y nos podemos sentir muy dolidos o afectados cuando toman decisiones equivocadas. Podemos acabar siendo testigos durante años del problema de alguien con la bebida y sentirnos impotentes. Y nuestro resentimiento y nuestro enfado pueden hacerse cada vez mayores.

A la larga, es mejor aferrarse a la creencia de que nuestros seres queridos pueden cambiar. Pero, aunque pueda resultar frustrante, también debemos aceptar que solo van a empezar a cambiar cuando estén preparados. Aquí puede ver algunos pasos que le orientarán a la hora de abordar la conversación.

Muchas personas que han superado un problema con la bebida dicen que les hubiera gustado que alguien hablase con ellas, aunque no están seguras de cómo hubieran reaccionado.

- Dru Jaeger

Busque la conversación, no la confrontación

Si le preocupa el hecho de que la bebida está perjudicando a una persona, dígaselo. No ignore su impulso de decírselo. Muchas personas que han superado un problema con la bebida dicen que les hubiera gustado que alguien hablase con ellas, aunque no están seguras de cómo hubieran reaccionado.

Pero recuerde que no está planteando una intervención, solo está teniendo una conversación. Así que simplemente busque una oportunidad para charlar de manera relajada y amable y evite una confrontación dramática.

• Haga lo que haga, evite hablarle a la persona acerca del problema cuando esté bajo los efectos del alcohol. Puede que no recuerde nada de lo que le diga, aparte de que existe el riesgo de desencadenar una reacción emocional. Espere a que esté sobria y a que ambos puedan abordar el tema con la cabeza más despejada.

Escuche con empatía

Para muchas personas, los problemas con la bebida solo tienen una relación accidental con el alcohol. Puede que su ser querido se haya dado a la bebida debido a preocupaciones laborales, problemas en su relación o por la presión de encajar con los demás. La depresión y la ansiedad son desencadenantes comunes, así que haga preguntas abiertas sobre cómo le va en la vida.

Escuche con empatía. Dele espacio para hablar y reflexionar sobre lo que ha dicho. Asegúrese de escucharle desde su perspectiva, incluso si cree que su manera de ver el mundo está distorsionada. Puede, por supuesto, contarle sus preocupaciones, pero es especialmente importante que evite decirle lo que tiene que hacer.

Recuérdele sus puntos fuertes

Si alguien ha estado luchando contra la bebida durante un tiempo, puede que deje de creer en que puede cambiar. Muchas personas infelices con su hábito quieren actuar de manera diferente, y la mayoría ya habrá intentado reducir o frenar el consumo antes. Pero hacerlo solo es duro, y cada uno de los intentos fallidos puede afectar a la seguridad en ellos mismos.

Puede que también hayan olvidado cómo era la vida antes de que la bebida se convirtiera en un problema Así que recuérdeles su mejor parte. Y anímelos a continuar con cualquier solución que hayan encontrado.

Si quiere ser un buen amigo, no espere cambiarlo todo con una conversación. No es su trabajo resolver su problema, aunque sí que puede preguntar cómo va todo.

Puede verse tentado a agobiarlo, con la esperanza de obligarlo a cambiar. Animarlo a que le ayude a usted con sus problemas, en vez de centrarse en los suyos, podría ser un enfoque más realista.

- Dru Jaeger

Pídale que le ayude

Puede ser especialmente difícil abordar el problema si la persona que le preocupa es su pareja o un familiar con el que vive. Hablarlo puede servir de ayuda, como con cualquier problema en una relación.

Puede resultar tentador descargar su ira sobre un ser querido, especialmente si su comportamiento le ha hecho daño. Puede verse tentado a agobiarlo, con la esperanza de obligarlo a cambiar. Animarlo a que le ayude a usted con sus problemas, en vez de centrarse en los suyos, podría ser un enfoque más realista.

Aquí tiene un ejemplo. Imagine que su pareja se queda normalmente despierta hasta tarde, que le molesta cuando se mete en la cama y que no le deja dormir con sus ronquidos. Puede hablar sobre de lo difícil que le resulta dormir bien por la noche y preguntarle lo que puede hacer para ayudarle. Mantenga la conversación centrada en sus propias necesidades más que en el consumo de la otra persona. Puede que encuentre una manera de cambiar que funcione para ambos.

Busque ayuda profesional

Nada de esto es fácil y cambiar puede implicar una enorme cantidad de paciencia. Si se ve perjudicado por los problemas de alguien con la bebida, debe preocuparse también por sí mismo. Esto es especialmente cierto si vive con esta persona y tienen hijos juntos. Su capacidad de cuidar de los demás puede verse comprometida si no cuida de sí mismo.

Es fácil convertirse en cómplice a la hora de permitir el comportamiento de otra persona, y puede que necesite ayuda profesional para verlo con claridad. Pida la ayuda que necesite. Los problemas con la bebida son unos de los mayores retos a afrontar en una relación, pero también es algo que muchas personas han superado.